martes 31 de mayo de 2011

Un espíritu maligno



Se juró por su vida no coger el teléfono si él llamaba. Para mayor convencimiento, realizó el exorcismo de la santera. Cogió una foto de él y se la introdujo en la boca, masticándola muy despacio. Después, regurgitó la bola de papel y la puso en la urna con las cenizas de la abuela. “Los muertos han de estar con los muertos”. Y quizá fue este segundo paso, no previsto en el ritual, improvisado para mayor gloria de su despecho, lo que falló. Porque él llamó; y ella respondió a su llamada. Y ahora iba a reunirse con él, armada con una cruz de Caravaca en un bolsillo y un frasco de agua bendita en el otro. Antes de salir recogió un cuchillo de la cocina. “Este espíritu es muy resistente”, pensó.




La foto es de Yaroslavna Nozdrina

martes 17 de mayo de 2011

El primer beso (basado en hechos reales)



Nos paramos en un portal, alejados de la luz de la única farola de la calle. Ella me apremiaba. Me abrazó con fuerza y apretó mi cintura contra la suya. Acercó la boca y selló mis labios, como quien cierra una caja fuerte. Entonces ocurrió: noté su lengua recorriendo mis dientes y su saliva colándose por mis encías. Traté de responder a los estímulos, pero me faltaba el aire. Intenté separarme, pero sus brazos, como tenazas, me mantenía pegado a ella. Grité, y mi aliento se perdió en su boca, en su garganta, en su estómago. Succionó con fuerza y yo cerré los ojos para perder el conocimiento. Cuando desperté, palpé su hígado, sus riñones. Me deslicé por sus costillas, me acosté en su estómago.
Echo de menos sus besos.




La foto es de Axel

martes 3 de mayo de 2011

El más allá



Berta apura su café y mordisquea un churro de punta a punta. Cada tarde, antes de comenzar su programa favorito, sirve una taza y espera la sintonía. Normalmente la canturrea. A veces, incluso, mueve un poco las caderas, como cuando era joven y él la llevaba al baile. Aquel día se sentó y miró con atención su viejo aparato cuando el locutor anunció el tema del programa: hablarían con los muertos. Y dio un respingo cuando descubrió la voz seca de Raimundo, que le decía en un susurro: “Berta, vamos al baile”.
Desde entonces, mueve el dial sin descanso para oír su voz, invitándola a bailar.






La foto es de Pedro J. Pacheco

domingo 17 de abril de 2011

Mención del jurado



Esta semana os pongo dos micros. Ambos fueron presentado al concurso "Leyendo bajo la luz de la luna", y el primero de ellos fue mención especial del jurado. Curiosamente, a mí me gustaba más el segundo. ¿Qué os parece a vosotros?
Obviamente, el concurso obligaba a citar a un barrio concreto de Salamanca y también a la luna.


Simetrías
Las dos entran en el portal, escondiéndose de la luz de la luna. Solo unos minutos antes, David la había acompañado hasta la Plaza del Oeste y se había despedido con un beso: “Hoy no te llevo a casa, que mañana me levanto pronto”.
Ella no insistió. Marcó el número y dijo: “Ya se ha ido. Voy para allá”. Cuando se encontraron, se abalanzaron la una sobre la otra. Se besaron, se tocaron, juntaron sus cuerpos como en un espejo.
Cuando empezó a amanecer, se separaron. Ella llamó a David para desearle buenos días.


La sirena de la plaza

No soy de este barrio, pero los días de luna llena suelo darme una vuelta por la Plaza del Oeste. Si te colocas frente a la luna, su reflejo en el pavimento consigue que la plaza parezca un mar en calma. Muy de vez en cuando pasa algún coche a deshoras, y miles de peces de colores saltan a las aceras. Dicen que si miras fijamente, en el fondo puedes ver a la sirena de la plaza. Ayer salió de las aguas, hermosa, y me agarró del brazo. “Son 20 euros”, me dijo con su pelo de algas.





La foto es de FunnBee

martes 12 de abril de 2011

Sísifo y el amor




—Tenemos que hablar —dijo ella cuando él llegó a casa.
—¿Estás viendo a alguien? —preguntó él, preocupado.
—Me ahogo. Necesito mi espacio.
—Ya sé que no paso mucho tiempo contigo, el trabajo, los objetivos del banco...
—No nos reímos como nos reíamos antes.
—Paula, no sé a qué viene esto.
—Ese es tu problema, Juan, que no escuchas.
—No vayas a formar un drama.
—A lo mejor es preferible que seamos solo un par de buenos amigos.
—¿Qué coño quieres decir con eso?
—Qué haces, no te vayas, Juan, hablemos.
—Tengo que llamar a mi madre.
—¿Tu madre? ¿Es que no puedes tener una relación madura?
—Es que no sé a qué viene todo esto, Paula. ¿Es porque no fuimos al cine el viernes? Te dije que te compensaría.
—Eres un idiota.
—No te pongas a llorar ahora.
—Me voy a la cama, estoy cansada.
—Me asustas, Paula. ¿Tú me quieres?
—Ya sabes que te tengo mucho cariño.
—Me voy contigo a la cama.
—Vale, pero mañana hablamos.




El dibujo es de Marko96