martes 25 de marzo de 2008

Los sonidos de El Cairo



Todos los lugares tienen sus señas de identidad: la comida, el clima, una flora característica, más o menos edificios monumentales, incluso unas fiestas típicas. Pero lo más llamativo de El Cairo son sus sonidos. Y sus sonidos son vida.

Cinco veces al día, el Muecín llama a los musulmanes a la oración. La primera vez que lo escuchas es muy normal dar un respingo (especialmente en la llamada de medianoche) pero rápidamente te acostumbras. En contra de lo que pudiera parecer, el canto del Muecín no es un grito que rasga el silencio, sino más bien un eco que se funde con el resto de sonidos de la ciudad.

La oración es el segundo pilar del islam. Cada musulmán debe rezar cinco veces al día en dirección a La Meca. Antes de rezar, el musulmán debe efectuar las abluciones o purificaciones.
No es necesario efectuar el rezo en la mezquita, pues el islam considera toda la tierra igualmente sagrada. Se acude a la mezquita cuando se quiere realizar la oración colectivamente, sobre todo los viernes y en determinadas fechas señaladas. Para rezar los musulmanes se descalzan y, sobre todo fuera de las mezquitas, se sitúan sobre una alfombrilla especial o un trozo de tela u otro material que la sustituya.
La oración se hace en dirección a La Meca, centro espiritual del islam. La oración consiste en la recitación de determinadas fórmulas y versículos del Corán, acompañada de una serie de inclinaciones. A continuación se describen las oraciones diarias, con las indicaciones tradicionales para saber cuándo deben hacerse. La mayoría de los musulmanes, sin embargo, se guían por las llamadas a la oración que se hacen desde las mezquitas.
Oración del alba: se hace en el momento de transición entre la noche y el día. Oración del mediodía: se hace antes de que el sol haya recorrido la mitad del camino que separa el cénit del poniente. Oración de la tarde: en la segunda mitad de la tarde. Se toma como referencia el color del sol: debe hacerse antes de que el astro adquiera un tono anaranjado. Oración de la puesta de sol: poco después del ocaso. Oración de la noche: durante la noche cerrada, al menos una hora y media después de la puesta de sol.

Otro de los sonidos característicos de El Cairo es el continuo pitido de los coches. De nuevo el turista puede confundir este sonido con ruido, pero en realidad es todo un lenguaje. Puesto que la ciudad es un caos de coches (maravilloso caos, creo yo), y puesto que no funciona ninguna convención occidental (ni señales, ni semáforos, ni rotondas, ni pasos de cebra) cada automóvil debe circular buscando en cada momento el mejor lugar para ir más rápido. El claxon es la herramienta esencial para comunicarse con el resto de vehículos. Así, hay todo un elenco de señales acústicas que significan cosas diferentes.

El último sonido de El Cairo es, para mí, el más apasionante: el sonido del bullicio. La gente vive en la calle (esto nos suena a los españoles), habla muchísimo (esto también nos suena), le gusta la música (hola, Andalucía) y ríe continuamente. El que quiera caminar en silencio, tomar un té leyendo un libro o concentrarse en una labor muy sesuda… simplemente que se vaya a los fiordos noruegos; o al Polo Norte. La vida se abre paso a borbotones en Egipto. Y, necesariamente, la vida suena.

P.D.: Podría haberos hablado de las pirámides, la esfinge, Tutankamon, la música o la gastronomía, pero es que eso ya está en las guías. Y sí, es tan interesante como cuentan

video

jueves 13 de marzo de 2008

Arsuaga y la ciencia

Juan Luis Arsuaga estuvo ayer en Salamanca para charlar durante casi una hora y media con los alumnos y alumnas de la Facultad de Comunicación. Y fue un encuentro apasionante. Juan Luis Arsuaga es uno de los paleontólogos más reputados dentro y fuera de nuestro país (es famoso por ser codirector del yacimiento de Atapuerca, pero además tiene un curriculum estratosférico). A mí me parece un tipo súper interesante, con una gran capacidad de comunicación y mucha facilidad para explicar de forma sencilla asuntos que para la mayoría de la población son desconocidos (me confieso un ignorante de casi todo, pero especialmente de la ciencia... soy de letras). De hecho, son muy pero que muy recomendables sus libros de divulgación científica (otro día hablo de ellos).

Pues eso, que me tocó presentarlo y fue un gran honor para mí hacerlo.

Arsuaga parece mayor de lo que imaginaba (lo siento Juan Luis) y da la impresión de que se maneja mejor en las distancias cortas (aunque también es un comunicador de masas excepcional). Tiene un discurso claro, diáfano, plagado de ejemplos y anécdotas pero, ojo, no exento de profundidad (él dice que no soporta cuando se divulga la ciencia sin rigor, sólo con metáforas ñoñas que no explican las cosas). Entre idea e idea lanza finas ironías, de hombre socarrón y un poco de vuelta de todo.

Carga contra los impostores que pueblan nuestros medios de comunicación (los terceros, cuartos y quintos milenios estos) y contra las televisiones españolas, incapaces de financiar nada que no sea tomatero y gritón. De hecho, da por perdida su lucha por lograr hacer un buen programa de divulgación científica en televisión.

Algunas perlas de su conferencia:

* “No quiero que me hablen de la resistencia heroica de los españoles en Zaragoza o en Numancia. No quiero que me hablen de perdedores. Quiero que me expliquen cómo hacían siempre los francés para ganar todas las batallas. En ciencia sólo perviven los que mejores”
* “Ha habido tres momentos dulces desde el punto científico, que se han roto cuando España se ha cerrado y se ha vuelto intolerante. Después del Renacimiento, después de la Ilustración y después de los primeros años del siglo XX con la dictadura, España entró en un periodo oscuro, en el que la ciencia también retrocedió. La ciencia sólo florece en libertad”.

martes 4 de marzo de 2008

Buenos relatos

Hace tiempo que tenía ganas de escribir este post. Pero ahora que me he terminado el libro puedo hacerlo con todas las de la ley. A lo mejor no soy objetivo porque el autor es amiguete mío, pero a mí me parece que Manu Sánchez es aire fresco en la literatura breve, especialmente en relatos de corta y media distancia (quién se lo iba a decir, él que fue corredor de fondo).
Su libro se llama El desguace y se lo editó el grupo búho después de ganar un premio. Os lo recomiendo. Si os apetece, podéis comprarlo aquí. (Dos cañas de comisión no te las quita nadie, Manu).