martes 31 de mayo de 2011

Un espíritu maligno



Se juró por su vida no coger el teléfono si él llamaba. Para mayor convencimiento, realizó el exorcismo de la santera. Cogió una foto de él y se la introdujo en la boca, masticándola muy despacio. Después, regurgitó la bola de papel y la puso en la urna con las cenizas de la abuela. “Los muertos han de estar con los muertos”. Y quizá fue este segundo paso, no previsto en el ritual, improvisado para mayor gloria de su despecho, lo que falló. Porque él llamó; y ella respondió a su llamada. Y ahora iba a reunirse con él, armada con una cruz de Caravaca en un bolsillo y un frasco de agua bendita en el otro. Antes de salir recogió un cuchillo de la cocina. “Este espíritu es muy resistente”, pensó.




La foto es de Yaroslavna Nozdrina

7 comentarios:

Maite dijo...

Hay espíritus que están predestinados a perseguirnos para siempre, brrrr, espero que consiguiera librarse de él. Abrazos.

Belén dijo...

Tienes razón, hay algunos que se resisten lo indecible...

Besicos

depropio dijo...

Quizás un cuchillo sea poco contundente. Yo hubiera cogido un hacha. Por si acaso.

Anónimo dijo...

A veces nos invaden fantasmas del pasado...Y no sé yo si el cuchillo sirve :P
Besos macabros

Mía

leo dijo...

Me da miedo tu entrada. Sobre todo porque juraría que había dejado un comentario hace tiempo y no lo veo. Espero que ningún fantasma lo haya pasado por su cuchillo.
;-)

RECOMENZAR dijo...

Excelente tu escrito

Anónimo dijo...

a veces, cuando no soportamos el hecho de no ser capaces de ser íntegros, enloquecemos, y entonces puede pasar cualquier cosa, incluso convertirnos en asesinos.