jueves, 19 de septiembre de 2013

Bebop



Lo más difícil después de escribir un libro es… escribir el segundo. Llevo unos meses de una cierta sequía creadora, entre el cambio de ciudad (ahora vivo en la hermosísima  Sevilla) y de trabajo (ahora en la Universidad Loyola Andalucía). También estamos preparando el lanzamiento de Hoy no puedo, esperando las pruebas de la editorial Talentura, moviendo las redes sociales para difundirlo, buscando lugares para hacer las presentaciones y poder encontrarme con todas las personas que tan buena acogida han dado a este proyecto. Ojalá el libro no defraude a nadie.
Como os decía, en estos meses no he escrito mucho, pero algo sí. He terminado un relato corto que se titula Bebop y he empezado uno que, provisionalmente, he llamado Nube de mariposas (no sé si me quedaré con este título… me suena algo ñoño). Me gustaría contaros algo del que he terminado porque, especialmente el título, tiene una historia bonita detrás. Es posible que algunos sepáis que el bebop es un estilo musical del jazz que se desarrolla en la década de los cuarenta del siglo XX. Wikipedia dice esto:
Al llegar a los años 40, el jazz se encontraba musicalmente en un callejón sin salida. Muchos músicos estaban frustrados por las limitaciones que suponía tocar en grupos grandes (Big bands), y empezaron a buscar formas de expresión nuevas y originales. La generación más joven del jazz, sobre todo Parker y Gillespie, optaron por reírse abiertamente de las normas. La respuesta de Gillespie al aburrimiento de la rutina del swing fue tocar a un ritmo furioso y llenar el breve solo que se le concedía en la orquesta con tantas ideas armónicas y melódicas como podía.
Ya sabéis que me gusta la música (os recuerdo que tenemos lista de Spotify, podéis leer este texto escuchando música, bajad un poquito en esta página). Me parecía que el bebop era un estilo cargado de simbolismo, lleno de energía y creatividad, que surgió deseoso de romper las estrecheces de lo consolidado en la música de los años cuarenta. Con esa idea he tratado de escribir un relato muy "musical", con un peculiar y poco ortodoxo detective como protagonista que tiene las paredes de su habituación empapeladas con fotografías de los grandes del jazz: John Coltrane, Dizzy Gillespie o Charlie Parker.
Una curiosidad antes de terminar: Charlie Parker explicó con sarcasmo en una ocasión que se llamó bebop a este estilo musical porque aquella palabra sonaba igual que la porra de un policía en el cráneo de un negro.

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