lunes, 16 de septiembre de 2013

No estoy inspirado

Colors by Björn Burton

No, no quiero decir que ahora mismo, en este momento, no esté inspirado. No es eso. Es que hoy quiero hablaros de eso que llamamos “inspiración” y de cómo lo he vivido yo en este proceso largo de escribir un libro de relatos
Supongo que cualquier persona que se dispone a crear (a escribir, a pintar, a componer…) espera que algo “fluya”, que de pronto, como por arte de magia, las ideas que no acaban de estar del todo definidas en tu cabeza se materialicen en algo cuajado, hecho, rematado. Por si no lo sabíais: eso no existe (casi nunca). Claro que he tenido la experiencia de tener un día bueno, de esos en los que parece que tu mente está más despejada de lo normal y que todo lo que sale de ella se engarza perfectamente con un hilo invisible. Pero no es lo habitual. Lo normal es pasar varias horas dándole vueltas a una idea, empezar a escribir y borrar en el ordenador tantas veces que, si en vez de en una pantalla estuviésemos escribiendo en papel, habrían talado varios árboles por nuestra culpa.
No soy una persona supersticiosa. No tengo amuletos, ni rutinas, ni manías a la hora de escribir. Escribo indistintamente por la mañana o por la tarde (casi nunca por la noche). Lo que sí necesito es silencio. No puedo escribir con música. Alguna vez he escrito en un bar, pero con dificultad. 
Hay días que pienso: “Guau, qué bien ha salido todo, qué inspirado estaba”, y cuando reviso el texto veo que apenas ha sido medio folio, pero muy aprovechado. Otros días, en cambio, directamente me quiero morir. Estoy atascado, obtuso, dudo por dónde tirar, hasta dónde revelar la trama, cómo desarrollar un personaje… Horas y horas dándole vueltas para… ¿nada? En realidad -ahora lo sé- nunca es “para nada”. Los atascos son necesarios, imprescindibles. Detrás de ellos está el premio. Lo que sí he entendido es que escribir es una gimnasia. Hay que hacerlo cada día. Las etapas productivas de mi vida han sido, precisamente, cuando más constancia he tenido escribiendo (y, sobre todo, tachando y borrando). Por cierto: ¿a dónde irán todas esas ideas muertas? Creo que eso da para otra entrada en el blog de Hoy no puedo.





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