lunes, 23 de septiembre de 2013

Todos esos nombres



Pepi Bartolomé, Nuria Egea, Ágata, Marta, Alberto, Samuel, Onofre, Miguel de la Mota, Leticia, Irma, Sergio, Nickolaus, Erdmuth Willard… Todos ellos son los nombres de algunos de los personajes de los siete relatos que componen Hoy no puedo. Mi amiga Patri de Benavente me preguntó una vez que de dónde salían todos esos nombres, que por qué decidía que un personaje se llamara de una manera y no de otra e, incluso, como sucede por ejemplo en el relato titulado El miedo no existe, por qué alguno de los personajes no tenía un nombre.
Con los nombres de los personajes me sucede algo curioso. La mayoría de las veces “visualizo” con claridad el nombre que creo que le “pega” a ese personaje, especialmente si es un término español. En otras ocasiones, lo que me importa es cómo suena la combinación de nombre y apellidos. Eso sí: rara vez tomo prestado datos reales de algún conocido. Para los nombres extranjeros suelo buscar al azar en distintos lugares e intento jugar con mezclas que me resultan armoniosas. [Un secreto: escribo con un programa informático que se llama Scrivener. Este programa… ¡tiene un generador de nombres y apellidos! Puedes introducir en él listas en distintos idiomas y el programa genera combinaciones]. Aún no he probado a inventar nombres, al estilo de lo que hace el gran Quim Monzó. Eso queda pendiente para el próximo libro.
Navegando por la red he encontrado dos blogs que plantean ejemplos curiosos relacionados con los nombres de personajes de ficción. Fortegaverso hace una lista con los 50 mejores nombres de personajes y lugares míticos y de ficción. En ella aparece Jack Bauer (¿os acordáis de 24’), Lex Luthor (el malo de Superman) o Gotham City (Batman). En Elblogdelocascio Matt Robb explica cómo encontrar un nombre para mi personaje de ficción. Un adelanto: utilizó un listado de veteranos de la Guerra de las Malvinas. Ahí queda eso.

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