lunes, 21 de octubre de 2013

Los personajes secundarios

Don Quijote y Sancho Panza by HERNAN PEREZ


La historia de la literatura (y la del cine, y la de la televisión) está plagada de personajes secundarios adorables. El primero que me viene a la cabeza es el bueno de Sancho Panza, pero seguro que cualquiera de vosotros podéis pensar en multitud de ejemplos.

Ya os he hablado en otras ocasiones de mi amigo Manu Espada. Es escritor, guionista de televisión y maestro de ceremonias de las presentaciones de Hoy no puedo en Sevilla, Salamanca y Madrid (9 de noviembre, 23 de noviembre y 14 de diciembre). Pues Manu está preparando un libro de microrrelatos que publicará la editorial Menoscuarto en febrero. Ha tenido una idea genial como hilo conductor de todos ellos: el libro se titula Personajes Secundarios, y en él convierte a secundarios de la literatura, el cine y la vida en protagonistas durante unas líneas. Es un libro de perdedores, de segundones convertidos en protagonistas por un momento, lo que dura un cuento.

La verdad es que el término "secundario" tiene unas connotaciones algo peyorativas que no hacen justicia a quienes ostentan este grado en la ficción narrativa. Si el personaje principal realiza o sufre la acción que define la historia (simplificando mucho), los secundarios intervienen de múltiples formas en el desarrollo de la trama. A veces, son simplemente testigos o cronistas de lo que ha sucedido. En otras ocasiones son los narradores, su visión de las cosas es crucial, porque es su mirada la que explica (y la que filtra) lo que le pasa a un personaje que, al menos a priori, tiene todas las papeletas de llevarse los favores del público lector o de los espectadores. Otras veces, la intervención del personaje secundario puede parecer testimonial, pero muy probablemente sin su intervención no entenderíamos la historia de la misma manera.



En las series de televisión (ya sabéis que soy seriéfilo empedernido) casi se ha puesto de moda dotar a los secundarios de una riqueza que hace unos años los guionistas no se planteaba. Muchos secundarios eran, prácticamente, figurantes. Pero eso ha cambiado: pensemos en todo el elenco del universo de los Soprano: la familia de Tony (me interesa mucho el hijo abúlico y trolero de Tony Soprano, A.J.), Corrado, Paulie, Sil (qué grande es este personaje). Siento empatía por los secundarios que, muchas veces, me resultan más admirables que los protas. Por ejemplo, Amy Farrah Fawler, la “novia” de Sheldon en The Big Bang Theory. O Astrid, la agente del FBI que cuida de Walter en Fringe. Y sí, todos hemos fantaseado con ser House de vez en cuando, pero ¿no creéis que el doctor Chase es un personaje con muchas aristas, más complejo de lo que aparenta? 



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