jueves, 10 de octubre de 2013

Niños raros

Solo el título del libro que quiero recomendaros es más que sugerente: Niños raros. Esta colección de 27 niños y niñas peculiares es una delicia que merece muy mucho la pena. La niña búho, el niño inverso, el niño cacto, el niño gamusino (este es el favorito de mis hijos), la niña jirafa, la niña humo, la niña espuma y otros pequeños experimentos de letras y dibujos son parte de este libro, muy bien editado por SM.  

Conozco (y admiro) a los autores hace muchos años, pero después de leer y releer los maravillosos textos que van de la mano de los no menos maravillosos dibujos de Tomás Hijo siento una insana envidia de la imaginación deliciosamente enfermiza de Raúl Vacas, poeta nada maldito. Raúl es un mago de las palabras. Y no es una expresión hecha ni tampoco algo metafórico. No solo domina todos los palos modernos y clásicos de la poesía (décimas, espinelas, romances o sonetos, por citar algunos), sino que además es capaz de adaptarlos a los lectores más “raros” y exigentes que existen y existirán jamás: niños y niñas. Raúl enseña al público su colección de poemas, se los cambia de mano, le seguimos con la mirada por un camino que parece el más recto para, después, y sin apenas darnos cuenta, se saca un koala de la chistera, un gamusino de la manga o un alga de un calcetín. 

Las ilustraciones del libro son de Tomás Hijo, dibujante alebrado y atormentado. Y es que este libro no se entiende sin sus dibujos. Los más pequeños disfrutan tanto de las poesías como de la sombra de un niño en un banco del parque, el cacto con un globo en la mano (ay, Tomás, cómo te ha gustado siempre el drama, la bomba a punto de estallar) o la niña urgente, mimetizada con un buzón de correos

Ahora que termino de hablaros de estos Niños raros, creo que estoy sufriendo algún tipo de extraña e indeseada transformación.

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