jueves, 3 de octubre de 2013

Un escritor es un mirón

Le Voyeur by Victor Alexandre  on 500px.com
Le Voyeur by Victor Alexandre


Un escritor es un mirón. Eso es así. TIENE que ser así. Una persona que escribe está obligada a observar a los otros. Tiene que tener en la retina (y en la memoria) un rimero de gestos, de reacciones, de tonos de voz. Escritoras y escritores son, por naturaleza, fisgones, indiscretos, entrometidos. Miran a ese chico que se mesa el cabello sentado en unas escaleras; olisquean en la discusión de una madre con su hija; meten las narices en una puerta entreabierta para ver qué se cuece dentro. No queda otra.
No, queridas lectoras, queridos lectores. No me malinterpreteis. No hablo de ser un chismoso; tampoco un voyeur en el sentido sexual del término… Hablo de que nuestro campo de estudio es la vida diaria, de que bebemos de los espacios, los tiempos y los personajes del teatro vital. Y los cogemos, los tamizamos, los retorcemos, los hacemos nuestros, y hasta le damos una vuelta de tuerca…
Algo así hago en el relato Pájaros. Un ornitólogo que observa a las aves comienza a observar también a los vecinos. Hasta que lo descubren. Y entonces, en ese instante, en ese preciso momento, Miguel de la Mota descubre que, sin esperarlo, pasa él a ser el observado.



5 comentarios:

Sonia Rodríguez Muriel dijo...

Me gustan los giros inesperados y el cambio de roles: de observar a ser observado. Porque así es la vida...

Juan F. Plaza dijo...

Pues entonces casi seguro que te gustará Pájaros (es el último del libro). Ya me contarás. ¡Gracias por el comentario! ;)

óscar sánchez alonso dijo...

La mirada es esencial (incluso aunque no intervenga el sentido de la vista). Para un escritor o escritora de relatos… y para cualquier persona vinculada a la creación, en una u otra disciplina.

Por esa razón, con mi alumnado de Publicidad siempre intento dedicar alguna clase a ese misterio del `mirar´; y me alegra saber que hay un relato que aborda el tema en ese libro (ya próximo) del gran Juan Plaza.

Algunos incurren en una tentación que me parece muy repudiable: pretenden hacer desaparecer ciertas realidades (ciertas realidades incómodas para ellos y sus intereses), escudándose en que cada cual tiene “su punto de vista” y que “todo es cuestión de cómo lo miremos” y tal. Pues no. Eso son mezquindades para engañar. Los hechos se pueden prestar a distintas interpretaciones, pero sigue habiendo hechos (y la existencia o no de los mismos no es tan opinable como algunos embaucadores quisieran hacernos creer).

Sin embargo, el poder de la mirada en otros escenarios… me parece fascinante. Las cosas son lo que son, y lo que pueden llegar a ser. Y esa posibilidad, y ese potencial, y ese `tal vez´… está muy ligado al saber mirar. Al saber mirar para ver de otra manera; al saber mirar para ver de forma distinta; al saber mirar… en busca del `ya veremos´. Y eso, propiamente eso, es de las cosas que más me interesan en todo proceso creativo.

Un día de éstos, nos hablamos/escribimos de estas cuestiones con más calma. Abrazo inmenso, `compañero integrador´ :))

Juan Ramón Martín dijo...

Llego tarde porque el móvil me traicionó, pero quede aquí mi aporte. El escritor, el cuenta historias, ve cosas extraordinarias donde los demás vemos pasar el día a día. Se maravilla de lo cotidiano. Debe ser en parte don, en parte aprendizaje... yo quiero aprender... :-)

Juan F. Plaza dijo...

Óscar, Juanra, gracias por pasaros!!!