lunes, 24 de marzo de 2014

Las pastillas rojas y la personalidad múltiple

Photograph Multiple Personality Disorder by Kaylee Walding on 500px
Multiple Personality Disorder by Kaylee Walding on 500px

Ahora que muchas personas me han dicho que ya han leído Hoy no puedo, me apetece comentar algunos aspectos de los relatos del libro. Al menos creo que es interesante poder compartir aquí con todos vosotros de dónde surgieron algunas ideas y qué intención tenía yo al escribirlo. SI AÚN NO HABÉIS LEIDO ESTE RELATO (Las pastillas rojas del doctor Gacitúa) ES MEJOR QUE NO SIGÁIS LEYENDO ESTA ENTRADA. Si lo habéis leído, os invito a participar con vuestros comentarios.

Las pastillas rojas… es el relato más difícil del libro. Una primera lectura quizá pueda desconcertar y haya que hacer una segunda. A lo mejor, incluso, hay que tener algunas claves para disfrutarlo como se merece. Soy plenamente consciente de que tanto por su temática como por su estructura se sale un poco del tono del resto de los relatos de Hoy no puedo. Sin embargo, yo le tengo un cariño especial por la anécdota que lo originó, como ya os conté en otra entrada hace unos meses. Hoy os la recuerdo y después os ofrezco algunas claves de lectura:

Hace un tiempo mi buen amigo Juan Carlos (socio, te echo de menos) me contó que él y sus hermanos, cuando eran niños, se colaban en la consulta de su padre, un psiquiatra chileno, y le “tomaban prestado” un bote de pastillas de color rojo. Les atraía el color y, sobre todo, su sabor dulce. Chupaban el excipiente azucarado que las envolvía hasta que llegaba la píldora con su sabor amargo. Entonces la escupían (aviso: no repitan este experimento en su casa). Me quedé con esa anécdota y un tiempo después surgió el relato. Excepto el apellido y la profesión del doctor (tiene un apellido bonito, no digáis que no) y el detalle de las pastillas rojas, no hay ni una sola coincidencia con la realidad

En aquella ocasión os decía que no iba a desentrañar nada, pero ahora que mucha gente ya lo ha leído creo que es el momento de hacerlo (SI NO LO HAS TERMINADO, NO SIGAS LEYENDO).

Lo primero que llama la atención es la estructura. El relato tiene tres “actos” que comienzan con un pequeño discurso que se identifica con cada una de las partes de una sesión de hipnosis. Este detalle es importante; más tarde me referiré a él. Lo segundo destacable tiene que ver con el coro de personajes “extraños” que giran en torno al doctor Gacitúa y su consulta: un ama de llaves, un adolescente, una niña pequeña (y violenta) y un misterioso personaje que aparece al final. 

Son interesantes (y muy divertidas en ocasiones) las interpretaciones que algunas lectoras y lectores me ofrecen sobre cuáles son las relaciones reales entre los personajes, pero la realidad es esta… (¡tachán!): el único personaje real es el propio doctor, que sufre un trastorno de identidad disociativo, lo que conocemos comúnmente como “trastorno de personalidad múltiple”. El resto son algunas de sus personalidades. En los casos reales de este trastorno, es frecuente que aparezcan diferentes personalidades de un sexo diferente al de la persona que sufre el trastorno. También es habitual una personalidad muy creativa (el adolescente dibujante), una violenta (la niña)… Y un detalle: todos los personajes comparten una mancha roja en la nuca, que es la que establece una unión simbólica (y física) entre ellos. Como habréis adivinado, la hipnosis ha sido históricamente una técnica utilizada para hacer conscientes las diferentes personalidades ocultas en un paciente con trastorno disociativo.


¿Cuál ha sido vuestra interpretación del relato? ¡Me interesa! ¡Deja un comentario!

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