lunes, 7 de abril de 2014

Carla y el robo de la piscina



Ahora que muchas personas me han dicho que ya han leído Hoy no puedo, me apetece comentar algunos aspectos de los relatos del libro. Al menos creo que es interesante poder compartir aquí con todos vosotros de dónde surgieron algunas ideas y qué intención tenía yo al escribirlo. SI AÚN NO HABÉIS LEIDO ESTE RELATO (El robo de la piscina) ES MEJOR QUE NO SIGÁIS LEYENDO ESTA ENTRADA. Si lo habéis leído, os invito a participar con vuestros comentarios.

Pues a mí me gusta mucho este relato. Me parece un relato muy interesante desde el punto de vista técnico, con sus distintas escenas cortas intercaladas en la trama principal. Me gusta mucho también la historia y, sobre todo, me gusta mucho el personaje de Carla. Ya sé que no está entre vuestros favoritos (la mayoría decís que preferís Pájaros o El miedo no existe), pero yo le tengo un cariño especial.

Como os decía, me gusta mucho Carla. Me parece un personaje muy potente, con mucha complejidad y mucha vida interior. Creo, sinceramente, que hay unas cuantas “Carlas” por el mundo (hombres y mujeres). Pensadlo: Carla es una chica que de niña y adolescente despuntaba física e intelectualmente (era una joven promesa de la natación y un portento en matemáticas). Su familia y su entorno depositó en ella unas grandísimas esperanzas, hasta el punto de que sus padres deciden sacrificar su vida (incluso no buscar un hermanito o hermanita) para centrarse en desarrollar convenientemente todas las aptitudes Carla. Además, el comportamiento del personaje en la historia nos revela que es una mujer decidida, muy capaz de tomar las riendas de su vida cuando quiere. 

ÚLTIMO AVISO. SI NO HAS LEÍDO EL RELATO, NO SIGAS. AHORA DESVELO EL FINAL.


¿Qué ocurre, entonces, con Carla? Si lo tiene todo, si puede alcanzar lo que ella quiera, ¿por qué no lo hace? Pues la explicación es simple y es terrible: a Carla no le pasa nada. Simplemente, se aburre. Es un tedio brutal y complejo, algo que aparece sistemáticamente en su vida y que hace que Carla no sea capaz de disfrutar en el tiempo de sus habilidades, de sus relaciones, de nada. Se aburre. Y ya está. Es una niebla que lo envuelve todo. ¿Por qué hace Carla lo que hace? ¿Por qué roba los papeles? No es por dinero, ni por sexo, ni mucho menos por amor. Es porque necesita subir la “temperatura” de su vida, buscar algún aliciente que termine con el aburrimiento. Y a vosotros y vosotras, ¿os ha sucedido esto alguna vez? ¡Dejadme un comentario!

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